crônicas de eduardo galeano sobre a deusa do mar

ventana sobre la diosa de la mar

iemanyá vive en las honduras del agua. allí recibe las ofrendas. en el día de su fiesta, los pescadores de bahía navegan cantando alabanzas a la diosa coqueta y glotona, y desde las barcas le prodigan halagos de perfumería y de confitería.

cuando le gustan los regalos, ella brinda los favores de su amparo. cuando los rechaza, y devuelve a las arenas de la playa las flores blancas, los espejos, los abanicos, los peines, los perfumes y las golosinas, los pescadores tiemblan: tendrán mal año, año de pocos peces y mucho peligro, y más de uno será tragado en alta mar para que iemanyá calme sus furias y sus hambres de mujer.

del libro “las palabras andantes”

la diosa

la noche de iemanyá, toda la costa es una fiesta. bahía, río de janeiro, montevideo y otras orillas celebran a la diosa de la mar. la multitud enciende en la arena un lucerío de velas, y arroja a las aguas un jardín de flores blancas y también perfumes, collares, tortas, caramelos y otras coqueterías y golosinas que a ella tanto le gustan.

entonces los creyentes piden algún deseo:
el mapa del tesoro escondido,
la llave del amor prohibido,
el regreso de los perdidos,
la resurrección de los queridos.

mientras los creyentes piden, sus deseos se realizan. quizás el milagro no dure más que las palabras que lo nombran, pero mientras ocurre esa fugaz conquista de lo imposible, los creyentes son luminosos y brillan en la noche.

cuando el oleaje se lleva las ofrendas, ellos retroceden, de cara al horizonte, por no dar la espalda a la diosa. y, a paso muy lento, regresan a la ciudad.

del libro “patas arriba – la escuela del mundo al revés”

la diosa está de fiesta

hoy las costas de las américas rinden homenaje a iemanyá.

esta noche, la diosa madre de los peces, que hace siglos vino del áfrica en los barcos de esclavos, se alza en la espuma y abre los brazos. la mar le lleva peines, cepillos, perfumes, tortas, golosinas y otras ofrendas de los marineros que por ella mueren de amor y de miedo.

parientes y amigos de iemanyá suelen acudir a la fiesta desde el olimpo africano:
xangó, su hijo, que desata las lluvias del cielo;
oxumaré, el arcoíris, guardián del fuego;
ogún, herrero y guerrero, peleón y mujeriego;
oshún, la amante que duerme en los ríos y jamás borra lo que escribe, y exü, que es satanás de los infiernos y también es jesús de nazaret.

del libro “los hijos de los días”

regla

virgen negra, diosa negra

a los muelles de regla, parienta pobre de la habana, llega la virgen, y llega para quedarse. la talla de cedro ha venido desde madrid, envuelta en un saco, en brazos de su devoto pedro aranda. hoy, 8 de septiembre, está de fiesta este pueblito de artesanos y marinos, siempre oloroso a mariscos y a brea: come el pueblo manjares de carne y maíz y frijoles y yuca, platos cubanos, platos africanos, eco, olelé, ecrú, quimbombó, fufú, mientras ríos de ron y terremotos de tambores dan la bienvenida a la virgen negra, la negrita, patrona protectora de la bahía de la habana.

se cubre la mar de cáscaras de coco y ramas de albahaca y un viento de voces canta, mientras cae la noche:

opa ule, opa ule,
opa é, opa é,
opa, opa, yemayá.

la virgen negra de regla es también la africana yemayá, plateada diosa de los mares, madre de los peces y madre y amante de shangó, el dios guerrero mujeriego y buscabronca.

del libro “memoria del fuego I”


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