poema de william grigsby vergara

escritor, poeta e artista plástico, william grigsby vergara nasceu em 1985 em managua, na nicarágua. Em 2005, obteve a menção honrosa no concurso internacional de poesía joven ernesto cardenal. Em 2010, seu poema “canciones para stephanie” foi selecionado para ser publicado pelo centro nicaragüense de escritores (cne). Já em 2012, publica o primeiro livro de narrativa autobiográfica “notas de un sobreviviente”. atualmente, william grigsby vergara é professor universitário e colaborador da revista “envio” da universidad centroamericana (uca).

no soy un hombre de acción

1
siempre quise escribir
un poema sobre la pobreza,
sobre los pobres que me duelen,
sobre los marginados
que no deberían
vivir en la pobreza,
pero lo cierto
es que yo nunca
he vivido en la calle
y siempre he tenido todo:
un techo, un plato de comida,
un juego de ropas,
lo que sea…
he intentado,
en el peor de los casos,
ignorar la pobreza de los pobres
para no sentirla como una pobreza mía.

he intentado, de la misma manera,
refugiarme en la poesía hermética,
en la gran poesía existencial
de los hombres
que viven hacia adentro,
pero no puedo dejar de pensar
en esa gran lista anónima de la miseria
que se extiende a mi alrededor
mientras escribo estas líneas.

vivo en un país pobre,
donde, naturalmente, los pobres son mayoría
y yo no soy parte de esa mayoría.

no obstante, me conmueve
ese niño que limpia vidrios
en un semáforo de la capital,
bajo la furia de un sol implacable
o la chica de quince años
que anda panzona,
pidiendo limosnas, diario,
junto a una anciana
que se arrima
a un poste, llena de tierra…
¿cómo, entonces, ayudarlos
desde la poesía?

¿cómo, entonces,
escribir sobre los pobres
si no soy un hombre de la calle?

2
cierto. no soy un hombre de la calle, he dicho.
cierto es que, mientras escribo esto,
estoy bajo el techo de mi casa,
en la comodidad de un hogar,
esperando por la hora de la cena.

al darme cuenta de la impotência
que me genera esta realidad,
entonces mi miseria
se vuelve mayor,
y se vuelve doblemente miserable.

hay algo peor, algo más triste
que también debo asumir:
mirar la pobreza diaria
y no hacer nada por cambiarla,
es otro tipo de pobreza,
quizá más cruel y más salvaje.

no hacer nada por los pobres
porque son demasiados…
no poder hacer nada por uno mismo
al no poder hacer nada por un solo pobre.

ser el poeta que observa sin saber qué hacer.
el poeta que siente sin saber qué sentir.
el miserable que observa la miseria
y se da cuenta, finalmente,
que no puede escribir
para los que tampoco pueden leer.


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