poemas de alejandra lerma

nascida na cidade de cali, colômbia, em 1991, alejandra lerma é poeta, comunicadora social e jornalista. o interesse por escrever levou alenjadra a participar do coletivo de poesia el trébol de cuatro hojas. seus poemas foram publicados numa antologia individual intitulada  el lenguaje de mi alma (2008). participou  de publicações coletivas, como na antologia poética amores urbanos (2011), antología trébol de cuatro hojas (2014),  oscuridad en luz alta ( 2015), entre outros.

 

A la anciana que serés

Aún no nos conocemos
pero estoy muriéndome de a poco
para que existas
Voy a dejarte un cuerpo que ostentarás gloriosa
de haber sido la que fuiste
la que no vendrá nunca más a contemplarte ante el espejo
Recordarás la firmeza de estos pechos
la angustia de tu cabello herido
por el verano seco
La valentía alegre de sonreír con los dientes intactos
el desparpajo de entregar tu cuerpo
a otro cuerpo
en plena luz
Lo fácil
lo fugaz
que era el amor
En cada lunar hallarás una arruga
como un cráter del tiempo
Te dolerán los huesos
no podrás saltar más para alcanzar estrellas
–espero que a esa altura tengas constelaciones propias–
Se te va a caer todo
y en ese abismo virtuoso
te encontrarás a ti libre de máscaras
libre de esta fútil belleza que te pesa en los hombros
y en las caderas anchas
Vas a ser tan tú, tan yo
es decir, tan nosotras
Reirás de pronto al leer un poema
de una niña extraviada que cumple 23
y revienta de llanto ante el reflejo oscuro de su rostro.

Hemos tardado mucho en construirnos

Hemos tardado mucho en construirnos
los derrumbes, por el contrario, son instantâneos
Siglos sobre eternidades para que existan las ciudades
años de resistencia para dar forma al amor
y sólo se requiere un pequeño segundo
menos
una milésima
y todo habrá acabado
No valdrán oraciones
ni llantos hondos
la esperanza es un traje raído
Quedaremos igual que en el principio
desnudos
sangrantes
desposeídos de todo
creyendo que el vacío es la carga más pesada de llevar.

Tan tranquilo yace un cuerpo sobre el puente

Tan tranquilo yace un cuerpo sobre el puente
abajo pasa el río
el agua clara
La vida no se entera de la muerte
somos la carne triste de los días
Ese hombre fue alguien
tuvo un nombre
una mujer se habrá esforzado por dejarlo
otra lo llevará en su pecho, como un dije
Tan tranquilo yace un cuerpo sobre el puente
no es más que dos zapatos
un saco gris
un bolso rojo
un envoltorio incierto
que a nadie dice nada
Abajo se oye el río
el murmullo del agua entre las piedras
el hombre ya no escucha
su cuerpo se ha callado
se ha caído
como un árbol cualquiera
en un bosque en silencio
Tan tranquilo yace un cuerpo sobre el puente
lo contemplo como a un paisaje torpe
perdido entre las dunas de mi mente
me parece que podría levantarse
saludarme despacio
preguntarme la hora
y seguir caminando.

Y si la Muerte

¿Y si la muerte no es más que ir vagando
arrastrado la imagen de este cuerpo
sintiendo las angustias
los dilemas
todo lo que en la vida nos dolió?
¿Y si la muerte no es más que sombra y rabia
un silencio feroz que nunca cesa
un estar todos juntos y distantes
sin podernos tocar sin abrazarnos?
¿Y si la muerte no es tan desconocida y se parece al rostro de mi madre cuando llora?
Y si la muerte no va a volvernos sabios
ni apacibles
ni locuaces
seguiremos cargando la misma estupidez
el odio
la amargura
Si ese paisaje hermoso
poblado de vestidos blancos
no existe más que en cuentos
¿qué haremos de la muerte, dónde la encontraremos, cómo esperar por ella?
¿Y si la muerte es lo mismo que la vida?

Mucho más que la vida

A Juan Manuel Roca, que me acompañó a pastorear demônios

Existo mucho más en mis poemas
que en mi vida
Cuando escribo pastoreo los demonios que me pueblan
dejo que se alimenten del agua de la noche
Hablo el idioma de mis fantasmas
los traduzco
para que sean amigos
Escucho con total claridad lo que dicen los muertos
y al verme sonreír abren los ojos
En mi poemas
desvanezco la angustia
construyo espejos para el alma
aprendo a ver de nuevo
Navego el llanto
naufrago en el centro de la calma
cambio lo turbio por viento
Cuando escribo detengo cualquier guerra
comprendo el odio
enaltezco lo terrible
perdono a Dios
Dejo que llueva por siglos
transformo mi sexo
ofrendo mi dolor a la luz
amo lo humano
Confieso todos los miedos
dejo que la bruma me circunde
abro mi pecho al sol
atravieso el pensamiento
hago que mi mundo sea otro
me conozco como nunca
vivo más allá de la vida.
El silencio en nuestro verbo
Hemos nacido en silencio
el silencio en nuestro verbo
construimos el lenguaje por temor
y vamos tropezando tristemente
entre palabras
que hace mucho no nos dicen nada.
Fonte: literariedad.co
Fonte: www.otroparamo.com


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