poemas de álvaro marín

álvaro marín nasceu em manzanares (colômbia). seu primeiro livro de poemas, jinete de sombras, foi publicado em 1992. cinco anos depois, em 1997, publicou um livro sobre cultura, literatura e política, cujo nome é a la brújula no quiere marcar más el norte. abaixo, conheça alguns poemas do poeta.

 

Transiciones

El verde crece sobre un espejo de algas muertas,
Y los hombres sobre el silencio de otros hombres.
Habitamos el lugar de quienes fueron antes,
Nos hallamos siguiendo sus pasos perdidos.

Y los seres otros que no somos. Los otros, los inconsumados,
Legiones que ya no serán nunca.  Este es el oleaje de todos los tiempos,
somos el viaje y la estación, el paso aventurado en el desbarro.

Llevan el mismo destino los movimientos de rotación de los óvulos
Y los vuelos migratorios de los planetas.
Este es el sueño, la verdadera jornada. Funda el espacio con estos fragmentos,
El necesario resplandor sobre la ósea arquitectura: esta es la contienda entre el amor y la muerte.

 

 

Ofrenda

La luz está en la infancia.
Un niño es un hombre erguido sobre la cáscara del planeta,
No ha sido tocado por la antigua enfermedad de la muerte.

La infancia es ausencia de muerte, el llanto del niño es dolor cósmico,
La supresión del juego de pequeño  animal reconciliado con  la naturaleza.

Lo otro son revenidos malestares
El escándalo de las  viudas y  el sufrimiento de un clan que no conoce
el don de la  ofrenda. Dramas sobre los que desciende a jugar la muerte.

Otra cosa es el dolor,
El llanto del niño aislado en un rincón del arca  mortuoria.
Lo demás es la muerte de la infancia y la podredumbre de los dioses.

 

 

Canción para eliana

Y tú, niña, no te quejas si el cielo oscurece.
Juegas a las lamparillas bajo una manta de sombras
bajo un cielo de alas negras. Y si el día arde,
y si los fogonazos de la guerra incendian el sol
sigues indiferente en el juego, en el no saber que el hombre
es un ser oscuro
que caza aves, que caza hombres.

Es mejor que no lo sepas. Yo quiero ser como tú
Yo quiero ignorar el país de los muertos,
donde un ave que pasa
puede ser el alma de un cuerpo segmentado.
El alma coja
De alguien que abandonó la tierra,
que trabajó la tierra,
que fue hundido
en la tierra.

¿Y por qué digo cosas tan tristes para una niña?
Porque la dureza ha fundado un imperio
Porque el juego de los niños ha sido suspendido
y de la selva huyen garzas con las alas en llamas.

Porque hablo desde el abismo.
Cosa terrible es hablar desde el abismo,
las palabras salen con tierra.

Yo excavo en mi aridez interior
hasta la más profunda de mis soledades,
hasta la soledad de ti.
Y sin embargo
hay una dulce gota
y una luz de azafrán en tus labios durmientes.

Tengo que confesar que estoy muerto,
estoy muerto, y canto. Te canto a ti niña, una dulce canción,
porque duermes, porque no entiendes todavía lo que pasa:

Mejor nos vamos que esta gente aquí no nos quiere,
sube a la bestia silenciosa de este tiempo.
Nos podemos perder entre sus pliegues,
por los escombros de una nave derribada
en cualquier fragmento de hojalata.
Huir por la hendidura del tiempo en el espacio,
entre las llamas del medio día o entre una herida del sol.
Montar a pelo el viento donde arrojamos la semilla,
por esa playa de Santa Marta por donde huyó el que aró en el mar.
Abandonar este abismo donde el sol muere,
huir de estas llamas que se agitan como el látigo
del tiempo perdido.

Colombia es una niña a quien todos atormentamos
el tiempo es el golpeteo de sus manos, y el sol una amenaza.
Hasta la niebla parece venir de abajo,
desde la oscura entraña de los holocaustos,
del fango y las lianas intransitables que nos acogen.

Ayer asesinaron, hoy es la fiesta,
la sangre es el verbo que se consuma.
¿Y acaso no hay otro lugar adónde ir?
No hay lugar.
Sólo existe esta herida: el cuerpo quebrado de la niña
como cáscara, como hueso de ave, como aire de nadie
como pájaro que ha perdido el poder del vuelo.
Y mi niña me pregunta cómo ha sido este día

entonces esquivo la respuesta con un juego de palabras
cualquier juego, todos jugamos a la nada.

Y sin embargo veo un frente de luz.
Y yo le digo que hoy
cuando el sol vetea el día con sus lanzas doradas
miramos el horizonte por infinitésima vez
en el viento cálido que traen los meses claros.

Cantamos para que la luz sea,
también la luz tiene su parentela.
La luz, ya se dijo, es hija de las palabras
pero también es hija del canto, y de la danza.
Cantamos para encender la llama al fondo de la noche.

Sin el mediodía el infinito no es,
Sin la altura el espacio naufraga.
Recuerda Eliana la luz del sol
Es el reflejo de la luz de tus días

No hay muerte
Esas aves que surcan el cielo
Revuelan liberadas de tu risa.

Eres música y silencio
de la oscura tierra el color de las flores
del profundo misterio la claridad.
Dime si te gusta este ramo de girasoles
bajo el claro de luna.

También tu sombra es una niña
Que juega a ocultarse más allá del mar.
No hay muerte
Hay la llama que enciende los días
Las olas trazadas en la hoja
en donde te dibujas niña que ya no estás.

Regresas al silencio por un arco de estrellas
Aprendes, como querías,
El arte de danzar y volar al mismo tiempo.
Vuelves
Al sitio de donde venías con un ramo de luz
A espantar la luna de la muerte.

Eres la flor de una planta que en la tierra no crece
Cantas tus días en el lugar sin nombre.
Eliana, salva estos abismos
Huye de este frío que quiebra las alas
de las mariposas.

Los callados árboles te observan
Cómo pasas veloz en la danza del amanecer.
Navegas en el barco de vela que dibujas
Y lanzas una rosa de bengalas
Sobre esta noche oscura.

No hay muerte
Hay nube y árbol y pájaro en silencio
Hay la niña y la madre ocultadas,
no para siempre.
Sólo por esta noche.

Hay mariposa y sol
Cubiertos por la sombra
que será a su vez ocultada.
Ahora entiendo lo que es la luz
Que rompe en silencio la oscura dureza
Eres el árbol contra la niebla,
El ave contra la noche.

¿En dónde abres ahora tus alas de niña?
En dónde cantas y ríes ahora
Que forman cirios las nubes y
Se toman el aire crueles pájaros rojos.

Los cometas, y los peces de tinta
vienen preguntando por ti.
Dime, ahora qué les digo,
dime ahora dónde voy a encontrarte.

 

fonte: https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/81_82/marin.html

 

 


compartilhe!

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
  • RSS
  • PDF
  • Email