poemas de rodolfo dada

poeta e escritor, rodolfo dada nasceu na costa rica. cardumen (2003), sobremesa (1984) e cuajiniquil (1975) fazem parte do conjunto de obras do autor. seus trabalhos trazem entre outros temas a paisagem marinha, da selva e infância.

 

Cuento de una sirena

Hace muchos, muchos años

me hice amigo de una sirena.

tenía el pelo de coral y sólo conocía

la lengua de las algas.

 

Ella me invitó a su casa.

Compré un traje de buzo

y descendimos las corrientes del mar.

 

Su casa era una cueva entre acantilados.

Tenía una cama de piedra,

una estufa de aguas turbulentas

y la campana de un naufragio.

 

Hice amistad con pulpos y medusas

y conversaba con los peces

mientras ella regresaba

después de cantarle a los marinos

y de la mano recorríamos

los jardines del mar.

Pero un día se me acabó el aire.

-¡Me ahogo!- le dije.

 

Salí a la superficie.

Nos abrazamos con tristeza.

No podía vivir más en su cueva.

 

Ahora, cuando escucho el canto de sirenas

en medio de la noche,

saco un remo y navego hasta su isla.

 

 En el fondo del mar hay un potrero

En el fondo del mar hay un portero.

La corriente, como el viento en los pastizales,

mueve las verdes algas.

Ahí pastan, diminutos y briosos,

mil caballitos de mar.

 

– Un día quise tener uno –  dice Juan.

 

Oculto tras una piedra, esperé el paso de la manada.

Al oír el trote de sus patas en la corriente

lancé mis redes.

 

Atrapé al más pequeño. Daba tirones en las cuerdas,

pero no pudo escapar.

 

Le acariciaba el lomo amarillo

en su pecera de vidrio.

El me cerraba un ojo

y llenaba de burbujas la superficie.

 

Nos hicimos muy amigos mi caballito y yo.

 

Los turistas venían a verlo,

-te ofrezco un dólar por él.

 

Pero nada valía tanto como su cola,

sus ojos con la dulzura de la amistad,

su trompa de flautista.

 

Tiempo después lo devolví a sus pastizales.

 

Ahora tiene la crin plateada

Y relincha entre las algas

 

*

 

Busco trabajo, señor.

Apenas se nadar un poco

y me aprieta la muerte las axilas.

Tengo miedo,

la sangre me hierve en el camino.

Busco, sabe usted,

profundo en las raíces,

y tengo flujo de mar entre las venas.

 

He buscado el agua, solamente

para limpiar mis dedos.

Tengo amigos también que se han marchado.

 

Si usted quiere

yo nado,

pienso,

a veces también lloro,

puedo sumergir entre las piedras

y ser buen compañero.

 

9

 

Mi infancia,

costa poblada de pájaros y peces,

pequeños ermitaños caminando en las bolsas,

paso tras un cardumen,

mariposas azules,

medusas encalladas en la playa como barcos en ruina

 

Mi infancia,

un mar vaciado con un vaso,

tronco amarrado a voces de un naufragio.

 

3

 

El mar no puede ser nostalgia para nadie.

 

Ningún pez tiene alas, agallas, ojos todavía.

Apenas se dibujan las aletas

en una costa más allá del hoy

en la que habita esta ventana.

 

Árbol es una palabra encendida entre volcanes,

hoja, rama, nido, ciervo

 

La palabra nostalgia no existe,

no hay boca para ella.

 

28

 

Una taza de café delata mi antigua condición de pez.

 

Doy de comer maíz a los percebes

desde un quiosco repleto de algas.

 

Una muchacha lee inscripciones en el monumento

y tira piedras a un estanque.

 

Es la última estación, yo plagio a tus amantes.

 

10

 

El mar se traga la noche,

Sólo la espuma lo separa del cielo

 

21

 

La medusa es una bailarina de otro siglo,

Ten cuidado con ella.

 

25

 

La imagen de un bote azul

en la vastedad de un mar azul,

 

como un meteorito en una constelación,

como una playa de mi infancia.

 

Fotografía en blanco y negro

Cuando al mirarme en el espejo
Veo en mi cara la de mi padre…

José Coronel Urtecho.

Mi padre es mar, infancia,
plato frente a una costa incandescente,
ostión golpeado con un hacha,
cuerda girando en el aire matinal.
Un pochote repleto de iguanas y garrobos,
hamaca extendida entre almendros,
papaturro, rama de matapalo.
Mi padre es sueño, sombrero de paja,
la pijama azul, las pantuflas de cuero.
Cualquier referencia a su muerte
la niega el espejo. Su misma edad.
Manchas de sol.
Mar azul, plantado, infinito.
Aleta entre las olas, mantarrayas inmensas,
pargos rojos en una esquina de playa.
Ola perdida, arrecife sin corales,
la muerte es un mar vaciado.
El espejo es una canción,
“soy un pobre venadito…”,
la boca, el movimiento de la boca,
el magnetismo en sus dedos ondulantes.
Una caña doblada:
ojarán con su esperanza rota,
pez vela con el pico partido.
Es agua, silla, cuchillo, ostión abierto,
almeja, chinchorro, lisa, tiburón.
Mar desviscerado.

Mi padre es aroma,
una jaula con bastirma bajo un sol enmohecido.
Hijos saliendo de un sueño.
Una almohada en el espejo es mar.
Foto en blanco y negro:
un niño arrastra diez jureles y una cuerda.
Casa amarilla, paredes de pochote del 59.
Un niño mira el mar.
Karina dice sus primeras palabras

1

Karina dice mar,
y la palabra es agua,
sal, barcos a lo lejos.

Dice mar,
y la palabra es un delfín,
una ballena, un pez volador,
un arrecife.
Dice mar,
y una ola azul
inunda el cuarto y la cocina.
2

Karina dice agua,
y la palabra empapa la tierra,
hace crecer las plantas,
florecer un desierto.
Dice agua
y sus manos chapotean
en un río.
3

Karina dice árbol,
y surge un mundo de hojas,
de ramas, de líquenes.
Un bosque entero
lleno de pájaros.
4

Karina dice leche,
y la palabra es una madre inmensa,
un mundo,
un biberón repleto.
Un delfín esperando,
una ballena y su cría,
un ternero,
un potrillo,
un venadito.
Dice leche,
y la palabra blanca
se hace un río en la boca.
5

Karina dice cuchara
y hay un campo sembrado
de trigo,
de arroz.
Hay un plato de leche,
una sopa en la mesa.

6

Karina dice pan,
y la palabra se amasa,
entra por la puerta del horno,
sale dorada
y pinta una sonrisa
en la boca de todos
los niños del mundo.
Dice pan como decir amigo.
7

Karina dice más
y encienden de nuevo
las velas del pastel.
Dice más
y papá sigue rascándole la espalda.

Karina dice más
y la cuchara se hunde
en el platón de sopa.
8

Karina dice ternura
y la palabra se hace nido,
un gato acariciado,
un patito en la sala,
la voz de papá,
la luz de la mañana.
9

Karina dice mariposa,
y las palabra se llena de colores
ojos, alas, patas, formas
que danzan en un aire
repleto de néctar y de flores.
10

Karina dice mundo,
y todo cabe:
la casa, las ciudades,
los países, un grano de arena,
el atardecer mismo, el mar azul,
los peces, el ganado,
las personas que caminan
por la acera,

ella misma iluminada
con la palabra en la boca.
11

Karina dice cielo,
y la palabra se llena de nubes
y gaviotas
una fragata es un punto lejano,
un gavilán.
Las nubes tienen forma
de animales,
de montañas.
La palabra cielo,
es celeste como un pájaro.
12

Karina dice paz,
y es como decir la casa,
el cuarto,
como decir la música,
el futuro.
Dice paz
y la palabra vuela blanca
sobre mil niños jugando,
sobre una mesa servida,
sobre un hospital desierto.
Dice paz
y la palabra vuela.
13

Karina dice con.
El sol con la luna,
mamá con papá,
Nicole con Karina,
amigo con amiga,
río con mar.
Dice con
y es como juntar dos manos.
15

Karina dice y.

Entonces las palabras caminan de la mano:
el perro y el gato,
el sol y la luna,
el llanto y la sonrisa
y el mar,
el mar,
sobre todo el mar.
16

Karina dice no,
y la tristeza inunda la cocina:
el arroz sin el plato,
la galleta sin caja.
Dice no
y queda un beso solo,
un vestido en la cama,
un paseo perdido,
un perrito sentado.
17

Karina dice sí,
y la alegría hace fiesta en el plato:
el baile del arroz,
del espagueti,
del fresco de limón.
Dice sí
y el vestido sonríe,
el beso de papá,
una bola en la playa,
la muñeca en el cuarto,
un perrito abrazado.
18

Karina dice sol,

y la palabra es una bola de fuego.
Luz y calor sobre la tierra,
el mar, las montañas,
verdor entre los árboles, las plantas.
La tierra girando
alrededor de esa palabra encendida.
19

Karina dice luna
y la luna inicia
su camino nocturno,
en esta selva que conoce
mejor que la palma de su mano:
el árbol del almendro, el jabalí,
el vuelo dormido de un tucán,
del puma, del mono congo
del oso perezoso,
de una pareja de guacamayas.
y el canto del río,
sobre todo el canto,
donde la luna se refleja.
20

Karina dice sueño
y el libro se cierra.
El abuelo sale de puntillas.
Ella duerme plácida
junto a Nicole.

Nada se escucha,
nada se piensa,
sólo un mosquito zumba,
sólo un rayito de luz
flota en el cuarto.
Silencio.

 

Canción de cuna

¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Espera el concierto
del gran borrador.

¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Necesita un sueño
repleto de sol:
el sueño de un niño
con un caracol.

Dice así:

Borrado está el Coco,
Calunga y el mal,
los duendes del río,
los duendes del mar.

Borrada está el hambre
y el gran borrador,
puso en una mesa
arroz y pan-bón.

 

Borrado está el frío,
el odio, el dolor
y entre las fronteras
sembró un girasol.

Borrada la guerra,
el gran borrador,
puso entre la boca
del rifle una flor.

Borrado está el odio,
los ojos del mal.
Dibujó entre arenas
la espuma del mar.

Borró las espinas,
dibujó una flor,
dibujó una escuela,
con un pizarrón,
dibujó una madre
y un gran biberón,
dibujó un abrazo,
cantó su canción.
¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Mañana en el día
brillará otro sol,
en el mundo, mundo,
del gran borrador.

 

Fonte:

https://www.artepoetica.net/Rodolfo_Dada1.htm

https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Revista/ultimas_ediciones/88_89/dada.html

http://afinidadeselectivascr.blogspot.com.br/2008/04/rodolfo-dada.html


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