poemas de verónica volkow

El regreso

El camino mas corto es el de la linea recta,
el camino continuo, inmutable de la recta,
el camino del orden y de su verificacion,
el camino que une
los mas distantes puntos del imperio.
Pero el camino mas largo
el verdadero camino
-el que conduce a otra parte-
es el de la oposicion
el de la confrontacion con el otro
y la transformacion.
Sin trazo,
a tientas
hay que volver a nacer para ese otro camino
pero es el camino del paisaje
mas nitido y mas amplio
mas profundo y mas real.
Es el camino del hombre hacia el hombre
y el camino en el que el amor camina.
Es el camino del dialogo
en el que, como Socrates nada sabemos,
es el camino del principio, de todo principio,
es el camino que en la linea recta perdimos.

Laberinto

Con mi vida escribo
la huella de una estrella,
un laberinto que encendida ando.
Sumergida en la sombra
mirada plena,

Hay un vuelo que abre
la luz en lo interno
un caminar sensible,
y cuidado
del corazón despierto.

Libertad

A mí me gusta la libertad,
viajar rodeada de horizonte,
en el gran círculo sin muros
andar casi volando,

y desde el corazón nacerme
que en sí ya es mudo e invisible vuelo,
solitario impulso,
no sé si afuera de lo real
o en realidad adentro,
o donde ya no importa porque no soy muro
y fui abandonando mi peso en cada orilla.

Somos ave por dentro,
vuelo,
y soy -no en la tierra
o el fierro- soy un sueño,
una múltiple ala, fuego interno.

Y me gusta la soledad
y el mar y el horizonte
y ese dejarse ser
como una apuesta de pájaros
o flor o estrella en desbandada
y el amor me gusta
que a la libertad, como el de Dios, se parece.
Amo la libertad, sí,
que es la creación de las cosas
y de leves, inexplicables
razones me ilumina


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