poemas para o dia mundial sem carro

La bicicleta con alas

José Bartolomé Pedroni
La bicicleta un día va a volar.
La bicicleta de todos.
Ya lo verán.
Le están saliendo las alas.
Son de verdad.
El niño quiere que vuele,
y volará.
El niño irá por el aire
a comprar el pan;
dará una vuelta al campanario
de paloma y cal.
El niño y la paloma
sobre la ciudad.
El niño acompañando al ganso blanco.
Eso se verá.
Le están saliendo las alas.
Ven a mirar.
Tan pronto lo hombres
ganen la paz,
la bicicleta de todos
volará.
La que duerme en las puertas de los cines
La del cartero
La de la reina Guillermina,
La mía y la tuya
volarán.

SABIDURÍA

ROGER WOLFE

Una mujer
que pasa en bicicleta
a las dos de la mañana
hermosas piernas morenas
bombeando los pedales
mientras la brisa le alza el vestido
y revela un perfecto milagro en movimiento.
Nuestros ojos se cruzan un momento
y ya se ha ido.
Son cosas como esa
las que te hacen darte cuenta
de lo poco que realmente sabés
de nada.
LA BICICLETA

SERGIO CORDERO

a Minerva Villarreal

La bicicleta
lanza su sombra al pavimento
–interminable cinta–
como sólo ella sabe.
La sombra crece, se estira allá, muy lejos,
y alcanza la otra orilla;
luego viene y me cuenta
o, si no,
desaparece, se pierde en un suspiro
y otra surge despacio
para cubrir la ausencia
de la sombra que somos mi bicicleta y yo.
Continúo pedaleando, ruedo vertiginoso,
me trago el pavimento de esta noche;
luego miro el reloj: la una y quince.
Me hundo lentamente por el paso a desnivel,
desaparezco apenas,
pero vuelvo a surgir del lado opuesto
como si así espantara a una parvada de pájaros chillones
y el mar, atrás, me fuera persiguiendo.
Finalmente, cansado, adolorido,
me detengo a las puertas de la casa
dejo la bicicleta en la cochera;
reclino sus manubrios pensativos
–el niquelado brillo de su acero–
y mi propio cansancio de cara a la pared.

EL CICLISTA

BICIMAN

Va en silencio como en sueños
más despierto que los demás.
Va liviano va sin techo
ni puertas a los costados
ni vidrios que levantar.
Huele escucha se ventila
gira esquiva se menea
atraviesa torrencial.
Mide y frena el horizonte
se para airoso en el aire
camina sobre pedal.
Tiene el motor en la espalda
y el corazón en las piernas
bombea petróleo venal.
Va en silencio como muerto
va más vivo que los demás.

 

EL SUEÑO DE UNA BICICLETA

TROTAMUNDOS

Una bicicleta sueña
subirse a los hombros de un humano
y poner los pedales en sus orejas.
Para cuando aprenda a andar
seguramente lo cambiará
por un objeto más rápido y confortable
como un caballo o un elefante.
Por más que las empresas
fabricantes de hombres
inventen nuevos modelos
las bicicletas seguirán prefiriendo
la comodidad de sus ruedas
por sobre la fatigada flacidez
de las extremidades humanas.

Bicicleta
Augusto massi

Que surpresa a manhã me reserva,
a alegre scienza de tuas pernas.

És uma imagem tão concreta:
mulher passando de bicicleta.

Circulas feito jornal silencioso,
vens de um mundo novo.

Nervo exposto do movimento,
tempestade amorosa do tempo.

Texturas de ritmo e luz,
sensualidade, trobar clus.

Passas por mim e penso:
É por mim que ela passa.

 

BALADA DAS MENINAS DE BICICLETA

Vinicius de Morais

Rio de Janeiro , 1946

Meninas de bicicleta
Que fagueiras pedalais
Quero ser vosso poeta!
Ó transitórias estátuas
Esfuziantes de azul
Louras com peles mulatas
Princesas da zona sul:
As vossas jovens figuras
Retesadas nos selins
Me prendem, com serem puras
Em redondilhas afins.
Que lindas são vossas quilhas
Quando as praias abordais!
E as nervosas panturrilhas
Na rotação dos pedais:
Que douradas maravilhas!
Bicicletai, meninada
Aos ventos do Arpoador
Solta a flâmula agitada
Das cabeleiras em flor
Uma correndo à gandaia
Outra com jeito de séria
Mostrando as pernas sem saia
Feitas da mesma matéria.
Permanecei! vós que sois
O que o mundo não tem mais
Juventude de maiôs
Sobre máquinas da paz
Enxames de namoradas
Ao sol de Copacabana
Centauresas transpiradas
Que o leque do mar abana!
A vós o canto que inflama
Os meus trint’anos, meninas
Velozes massas em chama
Explodindo em vitaminas.
Bem haja a vossa saúde
À humanidade inquieta
Vós cuja ardente virtude
Preservais muito amiúde
Com um selim de bicicleta
Vós que levais tantas raças
Nos corpos firmes e crus:
Meninas, soltai as alças
Bicicletai seios nus!
No vosso rastro persiste
O mesmo eterno poeta
Um poeta – essa coisa triste
Escravizada à beleza
Que em vosso rastro persiste,
Levando a sua tristeza
No quadro da bicicleta.


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