poesias de rosario castellanos

a escritora rosario castellanos nasceu em comitán, mexico, em 1925 e morreu em 1975. ela escreveu um grande número de poesias, contos, novelas e ensaios durante a vida. é reconhecida como símbolo do feminismo latino-americano por ter defendido o direito das mulheres e por sua luta pelos direitos dos povos indígenas. hoje é considerada, em seu país, como uma das mais importantes poetas do século xx.

“la osadía de indagar sobre sí misma; la necesidad de hacerse conciente
acerca del significado de la propia existencia corporal o la inaudita pretensión
de conferirle un significado a la propia existencia espiritual es
duramente reprimida y castigada por el aparato social. éste ha dictaminado,
de una vez y para siempre, que la única actitud lícita de la feminidad es la
espera” (rosario castellanos)

destino

matamos lo que amamos. lo demás
no ha estado vivo nunca.
ninguno está tan cerca. a ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
matamos lo que amamos. ¡que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
el aire no es bastante
para los dos. y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

el hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

el ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.

el ciervo bebe el agua y la imagen. se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

damos la vida sólo a lo que odiamos

kinsey report

1

—¿si soy casada? sí. esto quiere decir
que se levantó un acta en alguna oficina
y se volvio amarilla con el tiempo
y que hubo ceremonia en una iglesia
con padrinos y todo. y el banquete
y la semana entera en acapulco.

no, ya no puedo usar mi vestido de boda.
he subido de peso con los hijos,
con las preocupaciones. ya ve usted, no faltan.

con frecuencia, que puedo predecir,
mi marido hace uso de sus derechos o,
como él gusta llamarlo, paga el débito
conyugal. y me da la espalda. y ronca.
yo me resisto siempre. por decoro.
pero, siempre también, cedo. por obediencia.

no, no me gusta nada.
de cualquier modo no debería de gustarme
porque yo soy decente ¡y él es tan material!

además, me preocupa otro embarazo.
y esos jadeos fuertes y el chirrido
de los resortes de la cama pueden
despertar a los niños que no duermen después
hasta la madrugada.

2
soltera, sí. pero no virgen. tuve
un primo a los trece años.
él de catorce y no sabíamos nada.
me asusté mucho. fui con un doctor
que me dio algo y no hubo consecuencias.

ahora soy mecanógrafa y algunas veces salgo
a pasear con amigos.
al cine y a cenar. y terminamos
la noche en un motel. mi mamá no se entera.

al principio me daba vergüenza, me humillaba
que los hombres me vieran de ese modo
después. que me negaran
el derecho a negarme cuando no tenía ganas
porque me habían fichado como puta.

y ni siquiera cobro. y ni siquiera
puedo tener caprichos en la cama.
son todos unos tales. ¿qué que por qué lo hago?
porque me siento sola. o me fastidio.

porque ¿no lo ve usted? estoy envejeciendo.
ya perdí la esperanza de casarme
y prefiero una que otra cicatriz
a tener la memoria como un cofre vacío.

3

divorciada. porque era tan mula como todos.
conozco a muchos más. por eso es que comparo.

de cuando en cuando echo una cana al aire
para no convertirme en una histérica.

pero tengo que dar el buen ejemplo
a mis hijas. no quiero que su suerte
se parezca a la mía.

4

tengo ofrecida a dios esta abstinencia,
¡por caridad, no entremos en detalles!

a veces sueño. a veces despierto derramándome
y me cuesta un trabajo decirle al confesor
que, otra vez, he caído porque la carne es flaca.

ya dejé de ir al cine. la oscuridad ayuda
y la aglomeración en los elevadores.

creyeron que me iba a volver loca
pero me estaba atendiendo un médico. masajes.

y me siento mejor.

5

a los indispensables (como ellos se creen)
los puede usted echar a la basura,
como hicimos nosotras.

mi amiga y yo nos entendemos bien.
y la que manda es tierna, como compensación:;
así como también la que obedece
es coqueta y se toma sus revanchas.

vamos a muchas fiestas, viajamos a menudo
y en el hotel pedimos
un solo cuarto y una sola cama.

se burlan de nosotras pero también nosotras
nos burlarnos de ellos y quedamos a mano.

cuando nos aburramos de estar solas
alguna de ios dos irá a agenciarse un hijo.

¡no, no de esa manera! en el laboratorio
de la inseminación artificial.

6

señorita. sí, insisto. señorita.

soy joven. dicen que no fea. carácter
llevadero. y un día
vendrá el príncipe azul, porque se lo he rogado
como un milagro a san antonio. entonces
vamos a ser felices. enamorados siempre.

¡qué importa la pobreza! y si es borracho
lo quitaré del vicio. si es mujeriego
yo voy a mantenerme siempre tan atractiva,
tan atenta a sus gustos, tan buena ama de casa,
tan prolífica madre
y tan extraordinaria cocinera,
que se volverá fiel como premio a mis méritos,
entre los que el mayor es la paciencia.

lo mismo que mis padres y los de mi marido
celebraremos nuestras bodas de oro
con gran misa solemne.

no, no he tenido novio. no, ninguno
todavia. mañana.

ser río sin peces

ser de río sin peces, esto he sido.
y revestida voy de espuma y hielo.
ahogado y roto llevo todo el cielo
y el árbol se me entrega malherido.

a dos orillas del dolor uncido
va mi caudal a un mar de desconsuelo.
la garza de su estero es alto vuelo
y adiós y breve sol desvanecido.

para morir sin canto, ciego, avanza
mordido de vacío y de añoranza.
ay, pero a veces hondo y sosegado
se detiene bajo una sombra pura.
se detiene y recibe la hermosura
con un leve temblor maravillado.

parábola de la inconstante

antes cuando me hablaba de mí misma, decía:
si yo soy lo que soy
y dejo que en mi cuerpo, que en mis años
suceda ese proceso
que la semilla le permite al árbol
y la piedra a la estatua, seré la plenitud.

y acaso era verdad. una verdad.

pero, ay, amanecía dócil como la hiedra
a asirme a una pared como el enamorado
se ase del otro con sus juramentos.

y luego yo esparcía a mi alrededor, erguida
en solidez de roble,
la rumorosa soledad, la sombra
hospitalaria y daba al caminante
– a su cuchillo agudo de memoria –
el testimonio fiel de mi corteza.

mi actitud era a veces el reposo
y otras el arrebato,
la gracia o el furor, siempre los dos contrarios
prontos a aniquilarse
y a emerger de las ruinas del vencido.

cada hora suplantaba a alguno; cada hora
me iba de algún mesón desmantelado
en el que no encontré ni una mala bujía
y en el que no me fue posible dejar nada.

usurpaba los nombres, me coronaba de ellos
para arrojar después, lejos de mi, el despojo.

heme aquí, ya al final, y todavía
no sé qué cara le daré a la muerte.

dos meditaciones

considera, alma mía, esta textura
áspera al tacto, a la que llaman vida.
repara en tantos hilos tan sabiamente unidos
y en el color, sombrío pero noble,
firme, y donde ha esparcido su resplandor el rojo.
piensa en la tejedora; en su paciencia
para recomenzar
una tarea siempre inacabada.

y odia después, si puedes.

ii

hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿castrar al potro dios?
pero dios rompe el freno y continua engendrando
magníficas criaturas,
seres salvajes cuyos alaridos
rompen esta campana de cristal.

presencia

algún día lo sabré. este cuerpo que ha sido
mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.

esto que uní alrededor de un ansia,
de un dolor, de un recuerdo,
desertará buscando el agua, la hoja,
la espora original y aun lo inerte y la piedra.

este nudo que fui (inextricable
de cóleras, traiciones, esperanzas,
vislumbres repentinos, abandonos,
hambres, gritos de miedo y desamparo
y alegría fulgiendo en las tinieblas
y palabras y amor y amor y amores)
lo cortarán los años.

nadie verá la destrucción. ninguno
recogerá la página inconclusa.
entre el puñado de actos
dispersos, aventados al azar, no habrá uno
al que pongan aparte como a perla preciosa.
y sin embargo, hermano, amante, hijo,
amigo, antepasado,
no hay soledad, no hay muerte
aunque yo olvide y aunque yo me acabe.

hombre, donde tú estás, donde tú vides
permaneceremos todos.


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